Una (posible) psicópata me robó a mi pareja

2019-01-13T01:22:10.000Z Honest Cash

Cuando hablamos de psicópatas, la gente tiende a pensar en personajes como Hannibal Lecter. Esta imagen proviene del personaje que la industria del entretenimiento, particularmente Hollywood, ha creado para elaborar historias suficientemente atractivas para el público. La verdad no puede estar más alejada de la realidad.

Yo mismo no tenía conocimiento de qué tan equivocado me encontraba al respecto hasta hace poco. Sin duda puedo afirmar sin pensarlo dos veces que este tipo de personajes existen y que son mucho más destructivos y malignos que cualquier personaje de película o televisión.

Si bien es cierto que los psicópatas criminales son más fáciles de reconocer porque caen en el estereotipo del asesino en serie, también los hay integrados, esto es: se camuflan en la sociedad.

Hace unos meses tuve el infortunio de toparme con uno de estos seres. El resultado es en efecto el que cualquier víctima de estos depredadores cuentan: devastación y caos a su paso.

Quiero ser muy sincero y dejar en claro que fui una víctima de sus estrategias de manipulación, pero no soy el principal afectado, su fuente primaria de suplemento, sino que la víctima que sigue bajo el embate de la manipulación y destrucción de esta persona psicópata es mi actual ex pareja, de quien fui separado por estas maniobras de control.

Estuve en una relación con una chica que conocí a través de un amigo hace casi 22 años. En esa época íbamos al bachillerato aunque yo ya estaba comenzando la vida universitaria dado que yo soy tres años mayor que ella. En un principio no nos llevábamos tan bien y a decir verdad tardamos un poco en convivir de manera más cercana.

Con el paso del tiempo ese acercamiento se dió gracias a que en aquella época me encontraba interesado en una de sus amigas como posible pareja. Fui rechazado y mi entonces amiga me apoyó a pasar el mal momento. Ella por su parte también había tenido problemas con su novio a causa de la influencia de sus amigas y poco después terminaron. Es así que nos encontrábamos ahí compartiendo una misma experiencia y apoyándonos mutuamente como amigos.

Sobra decir que esta convivencia más cercana nos permitió en realidad conocernos. Con el paso del tiempo comenzamos a notar varias similaridades entre ambos pero nunca hablamos sobre la idea de entablar algo más que nuestra amistad. Unos cuantos meses tomé el valor suficiente y fui a por ella con la idea que podíamos ser una buena pareja. Ella aceptó y comenzamos una relación que duró catorce años.

A finales del año pasado mi pareja había sido promovida dentro de un grupo de mujeres motociclistas y la habían nombrado líder. Se tomó muy a pecho el título y comenzó a difundir las actividades del mismo. En su momento se unió una chica que era mecánico de motos. Para mi pareja y sus amigas, era importante demostrar que las mujeres también pueden hacer cosas atribuidas sólo a los hombres y la recibieron con los brazos abiertos.

A inicios de este año, recibimos una llamada de esta chica. Eran alrededor de de las 10:00 p.m. y estaba solicitando ayuda porque la habían asaltado y golpeado mientras realizaba un servicio a domicilio. Nos desplazamos al lugar indicado. Algunas amigas de mi pareja ya habían llegado y estaban tratando de calmarla porque se supone que estaba en medio de una crisis epiléptica.

Yo no soy médico, pero mi familia sí tien algunos médicos y personal de la salud en su haber, por lo que se me hizo extraño dicho dato. Además, de forma casi mágica, al momento que mi pareja comenzó a hablar con ella, esta chica (bastante alta y corpulenta, por cierto) comenzó a tranquilizarse.

Solicitamos una unidad médica para su atención pero se negó a ir al hospital y pidió que la acompañáramos a su casa. El episodio había terminado, sin saber que había sido tan sólo el primero de varios actos.

Un par de semanas después y a manera de agradecimiento, le dijo a mi pareja que iba a realizarnos un servicio a la motocicleta que generalmente usábamos para salir a carretera. A partir de ese día mi pareja comenzó a ir de forma recurrente a su taller mientras yo me quedaba en el negocio que habíamos creado unos años atrás.

Esta convivencia aparentemente inocente (yo confiaba demasiado en mi ex) terminó con esta chica viviendo con nosotros por más de dos semanas. Mi pareja me había explicado que la madre de esta chica la había amedrentado y que incluso estaba robando material de su taller por lo que necesitaba un espacio lejos de su familia para tranquilizarse.

El día 3 de febrero mi ex regresó con sus amigas de una salida a un sitio muy popular en la Ciudad de México llamado el Ajusco. Esa noche vimos el supertazón como lo habíamos planeado desde hacía semanas. Sin embargo, de manera extraña, esta chica, que seguía hospedada con nosotros, comenzó a sentirse enferma. Consulté por teléfono con mis familiares médicos y me indicaron un tratamiento.

Al momento de darle los comprimidos que me habían indicado mi ex entró en pánico y furia y me sacó de la casa arguyendo que le quería hacer daño por unos celos enfermizos y por culpa de mi dependencia emocional. De un momento a otro y sin motivo real alguno rompió con nuestra relación. En ese momento comprendí que esta persona había estado enamorando a mi ex y no quise darme cuenta de ello hasta ya muy tarde.

Hoy, a casi cuatro meses de la ruptura, ellas cumplen un mes de casadas y mi ex ha cortado lazos con toda su familia y sus amigos. A decir verdad, los que aún llegan a verla por la calle mencionan que siempre se le ve taciturna, irritable pero sobre todo angustiada. En redes sociales la imagen que proyectan es distinta: es un amor idílico.

La última vez que pude hablar en persona con mi ex para terminar de solucionar los asuntos qeu antes compartíamos con respecto a la casa y nuestros objetos personales, ella se mostró temerosa de que saludara a su nueva pareja, quien nunca la dejó ni un sólo momento y quien todo el tiempo mantuvo una cara de disgusto hacia mi parte aunque a pesar que sabía lo que había sucedido, nunca le reclamé nada al respecto.

Caigo en cuenta que esta nueva pareja de mi ex es una psicópata debido a la rapidez con la que se entabló la relación, y en particular porque mi ex decidió que en realidad era lesbiana de la noche a la mañana. Por otro lado en alguna de las pocas conversaciones que pudimos entablar después de la ruptura, mencionaba que su nueva pareja (a quien nunca reconoció como tal frente a mí, por cierto) era su alma gemela y que le recordaba tanto a ella cuando era más joven que quería ayudarla en todo lo que necesitara.

Mi ex ya no me habla. Antes podíamos tener charlas muy cortas por WhatsApp y nos deseábamos buena suerte mutuamente. Eso terminó de forma abrupta a pesar que la ruptura se dio a pesar de todo en términos amistosos.

Lo último que supe sobre ella fue que la habían visto golpeada de la cara y que parecía un zombie. De hecho uno de sus tíos a quien encontré en un centro comercial me comentó que estaba muy preocupado porque ya no la deja salir a la calle para nada y que pasan días sin saber de ella a pesar que viven en la casa de al lado. Cuando han querido saludarla, de inmediato es reclamada por su pareja y ella acude como si se tratara de un cachorro atendiendo el llamado de su amo.

Es cierto que todo pareciera apuntar a que lo narrado es sólo producto de una desilusión amorosa y sobretodo de una imaginación algo inquieta. Sin embargo, cuando buscaba material de apoyo para mi terapia con la intención de desterrar el sentimiento de abandono, topé por accidente con la obra de un tal Dr. Iñaki Piñuel y pude identificar no sólo varias de las características de cómo se dió nuestra ruptura, sino también de los rasgos de personalidad inherentes a esta chica mecánico.

Secundario a mi separación, comencé a recibir reclamos de mi ex respecto a que había atentado contra la vida de su compañera de casa (como ella refería) tanto tratando de arrollarla con el auto como mandándole golpear. Supongo que hubo otras difamaciones pero yo sólo me enteré de estas en particular.

Estas mismas situaciones las leí en un caso expuesto por una víctima de este tipo de personalidades transtornadas y fue cuando comprendí que tanto mi ex como yo habíamos sido manipulados para que esta persona nos separara y pudiera insertarse su vida pero no por interés o amor por la persona, sino por la admiración al personaje que mi ex proyectaba en el mundo de las motocicletas y sobretodo para obtener sus recursos, en particular su casa.

En lo personal, aunque debería odiar a mi ex por lo que sucedió, siento pena por ella, pero sobretodo temo que esta pareja psicopática la termine destruyendo a todos los niveles o incluso termine literalmente con su vida.

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